Andrés Henestrosa, un hombre de claroscuros

querid@s amig@s, ya ven que me encanta hablar de la gente, jeje, asì que aquí les comparto algo sobre Andrés Henestrosa, otro notable zapoteco que no està de más tener presente.


Por Irma Pineda


“La sola idea de la muerte me consterna, me prosterna. A pesar de que espero la muerte, le tengo mucho miedo. Aunque todos los días cavo mi sepulcro no quiero que llegue la última paletada. Hay noches en que no puedo dormirme…yo le tengo mucho miedo a la muerte, pero mientras espero no queda otra cosas más que trabajar, trabajar, trabajar…”

Estas son palabras que Andrés Henestrosa le confió a la periodista Roselia Orozco en una de las últimas entrevistas que concedió, las cuales llaman la atención sobre dos puntos; el primero es el hecho de contemplar a un hombre que desde muy joven supo de la grandeza de la vida, sentirse temeroso y frágil ante la sola idea de la muerte, el segundo punto es que a pesar de sus temores y sus cien años encima, su refugio y su consuelo fue el trabajo, un punto que Henestrosa supo y explotó desde su primer libro: la grandeza literaria no llega sola ni por inspiración de las musas, es producto del trabajo y la disciplina.

Henestrosa mismo lo dijo: “todos los días, siempre he leído un libro, tengo esa buena costumbre, no hay pena, no hay dolor, con la lectura de un libro”. Claro que no siempre fue así, hubo un tiempo en que Andrés, en aquellos primeros años aun era Andrés Morales Henestrosa, no podía leer demasiado, por varias razones, la primera es que las condiciones económicas y culturales de su familia no daban para andar gastando en esas cosas raras que son los libros, la segunda es que Andrés, aunque ya había aprendido a decodificar las grafías no comprendía lo que leía porque su primer universo fue el diidxazá, quizá esta primera barrera que le significó el idioma materno lo llevaron a no confiar en su lengua madre para representar en ella las historias que le otorgaron fama y reconocimiento.

En una entrevista hecha por el historiador Victor Cata, Andrés Henestrosa confesó: Yo leí muchos libros desde que era niño. Pero no los comprendía cabalmente, de esto último vinieron deseos de escribirlos; pero yo no tenía el idioma que se requería para hacerlo, esto es, el español o el castellano.

Frente a esta confesión nos damos cuenta de que Andrés Henestrosa, consideró poco valioso su idioma para hacer con él un trabajo literario, creyó que lo trascendental debía presentarse en español, así cuando en su juventud logró el dominio de este idioma, el español fue el elegido para contar al mundo las historias que los abuelos istmeños solían recrear bajo los árboles a la hora del crepúsculo.
Aun con esta desconfianza de su idioma como vehículo literario, el diidxazá fue fundamental en la vida y obra de Andrés Henestrosa, pues como él siempre dijo: Uno puede hablar veinte idiomas, pero la lengua materna es en la que se sueña, se llora y se blasfema.

Y fue así que con sus escritos, específicamente con su primer libro “Los hombres que dispersó la danza”, Henestrosa inició una nueva corriente literaria, la literatura indígena, es decir, las historias de indios contadas por los mismos indios, a diferencia de aquellos relatos indigenistas, donde la voz conocedora era la del antropólogo, el estudioso o el simpatizante de los pueblos indios. Además se convierte en un parteaguas para la literatura mexicana, en una época donde se presumía de las lecturas de autores extranjeros como André Breton y Jean Cocteau, y se trataba de imitar sus estilos, el libro de un indio no fue bien recibido por los lectores y literatos de la época.

A partir de este primer libro, Andrés Morales Henestrosa eliminó su primer apellido, él dijo que porque para él pesaba más el apellido de su madre, Martina Henestrosa, Na Tina Man, quien fue la encargada de su crianza y formación, luego de la muerte temprana de su padre. Quizá esta eliminación del primer apellido fue el elemento simbólico de la reconstrucción de Andrés Henestrosa, el entierro del niño temeroso e ignorante para dar paso al hombre ilustrado y con valor que recorrió el mundo hablando de los binnizá.

Henestrosa se marchó de natal Ixhuatán a los 16 años para ir en busca del entonces rector de la Universidad Nacional, José Vasconcelos, quien lo apoya de manera fundamental al convertirse en su tutor e inscribirlo en la Escuela Normal para Profesores, asimismo lo introduce en el mundo intelectual y artístico postrevolucionario, en donde estrecha amistad con el pintor Manuel Rodríguez Lozano, por cuyo conducto a la vez conoce a Antonieta Rivas Mercado, quien después se convierte en su mecenas.

Andrés Henestrosa vivió después en casa de los Riva Mercado, y algunos amigos comunes solían contar que en realidad el aprecio de Antonieta Rivas Mercado por André se debió sobre todo a que éste le ayudaba a intercambiar mensajes románticos con José Vasconcelos. Fue la misma Antonieta quien colaboró en la formación literaria de Henestrosa y en su transformación de muchacho de pueblo a joven de ciudad, con todo el refinamiento que esto implicaba.

Es en esta casa de los Riva Mercado donde Henestrosa conoció y se impresionó con las lecturas de El libro de las Selvas Vírgenes, de Rudyard Kipling; El Decamerón Negro, de León Frobenius, los catorce tomos de Las Musas Lejanas, en los que se cuentan mitos y leyendas de países como Egipto, China, Alemania, India, Malasia, Francia, Rusia y Polonia.

Cuenta el mismo Henestrosa que al terminar estas lecturas se dijo: “Las leyendas y los mitos que escuché en mi infancia no son menos que estos”, así fue como le nació la idea y se dio a la tarea de escribir su primer libro y hasta ahora el más reconocido de los escritos por él, que le otorgó fama no sólo nacional sino internacional y que se ha constituido en un referente obligado de la literatura zapoteca.

En 1936 Henestrosa obtiene la beca John Simon Guggenheim Memorial Foundation, para hacer un diccionario zapoteco-español y rescatar el significado de la cultura zapoteca dentro del marco de Mesoamerica, a partir de investigaciones en los archivos y bibliotecas de Berkeley, Chicago, Nueva Orleáns y Nueva York. Para 1965, este escritor orgullosamente zapoteco, formaba parte de la Academia Mexicana de la Lengua.

Además de los hombres que dispersó la danza, Andrés Henestrosa es autor de varias obras, tales como Retrato de mi Madre (1949), Cuatro Siglos de Literatura mexicana (1946), Los Cuatro Abuelos (1960), Los Hispanismos en el Idioma Zapoteco (1964), Acerca del Poeta y su Mundo (1965), Los Caminos de Juárez (1970), Alacena de Minucias (1970), una Confidencia a Media Voz (1973), De México y España (1974), De Ixhuatán mi tierra a Jerusalén, tierra del Señor (1976), El Remoto y Cercano Ayer (1979), El Maíz, Riqueza del Pobre (1981), Espuma y Flor de Corridos Mexicanos (1977), entre otras.

Su vasta producción literaria le dio reconocimientos como el Premio Nacional de Lingüística y Literatura, el Premio Internacional Alfonso Reyes (1992) y la Medalla Belisario Domínguez (otorgada por el Senado de la República).

Andrés Henestrosa fue un hombre de claroscuros, a la par de su trayectoria literaria desarrolló la política, en más de una ocasión fue diputado y senador de la República por Oaxaca, por ese lado mucho se le reclamó que a pesar de su cercanía al poder político y su postura oficialista, poco hizo por su tierra, la nuestra, de la que tanto habló y a la que tan poco le dio. Aquí quiero retomar las palabras del escritor Gerardo Valdivieso, quien ha dicho de Henestrosa “sus flaquezas y sus virtudes son las que lo hacen un hombre contradictorio, odiado por unos, amado por otros, pero profundamente humano y es lo que lo hizo un personaje interesante. Sus virtudes habrá que calibrarlas con sus defectos y sus faltas”.

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Comentario de vicentepinedabetanzos el septiembre 17, 2009 a las 1:12pm
lo que Henestrosa hizo es es lo que cualquier mortal haría, aliarse con el gobierno o ser enemigo de él. con echeverria te ofrecian plata o plomo y eso prevalece hasta nuestros dias. como romper con el yugo del poder que viene desde la casa blanca? e alli la importancia de la comunicacion para establecer la estrategia a seguir para sacudirnos el yugo de la ignorancia que es lo que nos impide ver con claridad el sendero a seguir. por favor amigos piensen , lean, mantengan la cabeza fría. vayamos a la historia. los hombres que defendieron a los pobres rodaron sus cabezas, los curas Hidago y Morelos se decidieron por la chusma Zapata y Villa corrieron con la misma suerte. la lista es interminable. les sugiero escuchar a Tomas Mojarro por radiounam los domigos de 11 a 12 . tambien escribe en la jornada creo su mail es elvaledor.com.mx. saludos a todos de vicente pineda betanzos
Comentario de Rosalva Fuentes Martínez el noviembre 2, 2010 a las 8:27pm
HENESTROSA, UN HOMBRE QUE HA DADO TAN POCO A SU NACION Y QUE HA DADO TANTA A LA NACION, ES SOLO UNA MUESTRA DE TANTOS Y TANTAS HOMBRES Y MUJERES QUE QUE CAMINAN POR EL MUNDO QUERIENDO MOSTRAR SU MUNDO, QUE LE PIDE NUESTRO DIIDXAZÁ A CUALQUIER OTRA LENGUA MATERNA? ABSOLUTAMENTE NADA.
SOMOS TAN FUERTES Y TAN CREATIVOS COMO CUALQUIER OTRO INDIVIDUO SOBRE EL PLANETA.
Comentario de Heriberto Chiñas Santiago el noviembre 2, 2010 a las 9:15pm
Admiro y aprecio lo escrito sobre Andrés Henestrosa, en verdad. fue y sigue siendo un gran zapoteca a pezar de las críticas sobre su actuar como escritor, político y poeta, pero que mas se admira delos hombres ilustres, son sus obras.
Tmbién tenemos a otro gran poeta y escritos, olvidado por muchos y recordado por muchos más, oriundo de Juchitán, Oxaca, zapoteca también, me refiro al poeta Gabriel López Chiñas, que los legó grandes obras esctitas en Zapoteco y que en su oportunidad, dare a conocer algunos
Comentario de Zaa Yase el noviembre 3, 2010 a las 7:17am
Oaxaca tiene, (estoy hablando en tiempo presente) niños - hombres desde la sierra de oaxaca de Juarez hasta el istmo de los zapotecas.. inteligentes. si tuvieran la suerte que tuvo henestrosa. yo pienso que no se cambiarian de apellido. pero si buscarian cambiar la nacion. de donde es porfirio Dias, vasconcelos los hnos magon, juarez... trascendencia historica qu mexico ha heredado de oaxaca... o en que parte de la republica y en le extranjero no se escucha un son o naila ....me decian unos amighos de chichuahua en tiepmpo de estudiante ....ustedes los oaxaqueños en deonde quiera que esten levanra ronchas.. asi que los que se fueron y aprovecharon a nivel personal como henestrosa su paso en este mundo ..pues que dios los bendiga...pero hoy urge que un zpoteca este en Gobernacion..en hacienda y hasta la misma presidencia , para que este pais cambie.
Comentario de Noemí Carrizo el noviembre 3, 2010 a las 7:40am
Solo puedo agradecer por que al leer estos informes aprendo cada dia mas sobre este bendito pueblo zapoteco. Gracias!
Comentario de CÉSAR RITO SALINAS el noviembre 3, 2010 a las 8:31am
Bien Irma, por rescatar los valores literarios de nuestra región, excelentre. Habría que agregar un punto claramente establecido, hasta ahora, en las letras universales: una cosa es la vida y otra, muy diferente, la obra. La vieja polémica entre vida y obra, en este siglo XXI, queda superada. La literatura se debe, obedece, a una tradición, a la cual quienes nos dedicamos a escribir ficciones debemos celebrar. El mortal tiene finitud, bien se sabe. La obra literaria aguarda en el tiempo, ya no es de quién la escribe sino de quien goza de ella por los tiempos de los tiempos. Así desde el primer Omero hasta el poeta o narradopr de comunidades apartadas. Más allá de regionalismos a ultrnza, trasnochos y mal entendidos, la palabra que detiene el tiempo y trasciende el espacio: la literatura. Más allá de la lengua misma en la que se escribe, todas muy respetables porque con ella enunciamos ideas, pensamientos y sentimientos: nos religamos con el mundo, con la finitud de la existencia, con la imaginaciónque es fuente y motor de otras realidades. Claro, entendiendo que no se puede aspirar a ser universal sin ser profundamente local: la condición de lo humano, que es de lo que trata lo literario, trasciende tiempo y espacio. Circunscribirnos a un espacio, una región, sería negar el asunto literario; la literatura, pues. Que trata de muchos tiempos y muchos espacios. Dejemos a Andrés en su tumba, allá está bien. Mostremos a las nuevas generacoiones su obra, que es lo que nos trasciende. Así conbtrinbuiremos, en la medida de nuestras fuerzas, a perpetuar esa tradición. Meterse en la vida del autror, con sus claroscuros, sería dar una visión imprecisa que haría que los nuevos lectores se alejaran de la posible lectura de esa obra emitida por un hombre de su tiempo y su nación. Un saludo. crs
Comentario de Jorge Alberto Woolrich Barrera el noviembre 3, 2010 a las 10:33am
Entender lo que han dicho me llena de confusiones, Se debe hablar de él por la forma en que llega al poder literario, abandonando su pueblo a tan pequeña edad y viviendo en un circulo que lo obliga a ser literato. Momento que aprovechó para sustraer del Istmo de Tehuantepec, todo lo vivido todo lo escrito y parte de la música del barrio de Santa María Reoloteca. Es una verdad plasmada en varios documentos que constan en la casa de cultura de Tehuantepec. Y si en un momento algún hermano dice lo contrario está bien, estoy enrollado en mi bandera literaria.
Comentario de josé alfredo escobar martínez el noviembre 3, 2010 a las 11:48am
extrañamos al hombre que hace congruente vida y obra. aquí tendríamos que hacer un ejercicio de memoria y agregar una lista elaborada por todos. recuerdo a josé revueltas y espero su aportación a la mexicana:
Comentario de javier fuentes valdivieso- el noviembre 3, 2010 a las 12:35pm
Estimada Irma bién por tu documentado artículo sobre Andrés Henestrosa, y mi opinión aún con "sus claroscuros" de su vida y más en la literaria, Henestrosa desde que empezó a decir y platicar de su orígen zapoteca y huave, nos pertenece. En estos tiempos ya es un gran mérito que se le recuerde por ser de Ixhután, de Juchitán y además de ser un gran admirador de Benito Juárez, ya que con solo leer el prólogo a la obra del extranjero Ralph Roeder sobre Juárez, nos damos cuenta de la trascendencia de sus palabras.
Hace años el poéta Cardona Peña, comentó de Henestrosa. Andrés es un buén literato, lástima que es del PRI. Bueno esa fué la opinión de Alfredo y éran otros tiempos.
Comentario de GUADALUPE SERVIN ROJAS el noviembre 3, 2010 a las 2:23pm
BIEN POR EL COMENTARIO, EL FUE UN GRAN ESCRITOR Y UN HOMBRE QUE SE PREOCUPO POR SU PUEBLO, OJALA TENGAMOS MUCHOS HOMBRES O MUJERES ASI EN EL ITSMO.

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