Tomas viró hacia la izquierda, había un salón inmenso, con pilares de colores, arcos y gente. Paró, vio hacia el cielo, el cielo era hermoso, por un momento pensó y se convenció de que la tarde y el día en general iban a ser espléndidos. Entró al salón, el salón estaba inundado de personas que bebían cerveza y se retorcían con la música. La música era la liberación, la liberación de sus estúpidas vidas, el escape de su realidad. La música era el deseo inmenso de pertenecer a otro lugar, un lugar lleno de sueños, de esperanza. La cerveza lo complementaba todo. Todos sonreían, se daban besos y abrazos, se tomaban de la mano, y uno que otro podía ligar a alguna linda chica con un poco de suerte.

Tomas bajó los brazos, metió la mano derecha en el bolsillo de su pantalón y sacó un cigarrillo. Lo encendió. De pronto vio que alguien se acercaba,  era Julián, su mejor amigo. Era la boda de Julián. He cabrón, ¿Qué has pensado llegar tarde a la boda de tu mejor amigo he?>>  No – respondió Tomas- lo que pasa es que no podía encontrar la dirección, nunca me he venido a para por acá>> Está bien, pasa pasa hombre!, siéntate, siéntate conmigo, vamos a beber, esta es mi última noche como soltero, debo de beber hasta morir, este es mi maldito suicidio.>>

 

Los dos se habían conocido hacía hace diez años, eran los peores enemigos, cada uno pensaba pestes del otro, se odiaban con toda el alma. A Julián no le gustaban los negros, y Tomas era negro,  prieto como su padre y como el padre de su padre. A Tomas no le gustaban las personas a las que no les gustaban los negros.  Los dos se habían peleado infinidad de veces, desde el primer día en que se conocieron y una que otra vez en sus borracheras en las cantinas. La verdad era que entre los dos se tenían miedo, uno del otro. A ninguno de los dos le gustaba perder, nada de esas mariconadas que dicen las personas. De que lo que importa es competir y no ganar, esas eran puterías que la misma sociedad había creado y había convertido a la mayoría de las personas en mediocres, era como decir que todo el mundo era especial como una forma de decir que nadie lo es.

 

Tomas llevaba una camisa azul con pequeñas rayas verticales de un azul más claro, pantalón negro y zapatos.  Tomas era ingeniero, un excelente ingeniero que trabajaba en una empresa petrolera, era importante, nadie hubiera imaginado que un tipo como él se convertiría en un “exitoso”, habían pocos exitosos en esta época, él formaba parte del pequeño círculo. Julián por su parte impartía clases en una universidad, daba buenas clases que matemáticas y sus alumnos le respetaban, aunque decían que estaba un poco turbado. En una ocasión había golpeado a uno de sus alumnos por haberlo contradecido. En realidad los dos amigos estaban turbados, habían provocado muchos problemas a sus padres cuando fueron jóvenes, nadie daba un peso por ellos. Ahora Julián se casaba con una hermosa chica, Tomas no había tenido suerte con las chicas y cuando alguien le preguntaba por eso, siempre decía que la paciencia era lo que hacía a un hombre exitoso.  Tomas se había tragado toda esa mierda de ser exitoso y la paz mundial y el transformar tus ahorros de pesos a euros.

 

Los dos se sentaron, alguien trajo un par de cervezas. Bebieron hasta el fondo. Trajeron un par de cervezas más e hicieron lo mismo. Cada cerveza que pasaba hacía que los dos volvieran a recordar las viejas épocas, en donde tiraban buenos golpes. Oye  Matus, ¿te acuerdas de la vez en que te golpeé contra el cristal?>> Ei!, ¿pero a qué viene todo esto?>> No, nomás decía>>.

 

 

Llegó la hora del vals, Julián se levantó, fue hacía donde estaba su mujer, la cogió del brazo y la llevó a la pista. La gente miraba y tomaba fotos para el recuerdo. La música comenzó y los novios bailaron. Un paso adelante, uno atrás, uno a la izquierda y otro a la derecha y se repetía el mismo circulo otra vez. Luego los familiares se acercaron, la madre de la novia tomó a Julián y lo abrazo, la mujer comenzó a llorar. El padre de Julián tomó a la novia y comenzó a llorar. Era divertido ver como lloraban los padres de cada uno de los novios, Tomas pensó en que a lo mejor los padres estaban afligidos por los gastos de la boda, en Juchitán era más económico morirte o pegarte un tiro que casarte. Casarte, además de ser tu suicidio, representaba un gasto económico enorme para los padres de los novios, todo era gratis. La comida, la cerveza, la música y las peleas. La gente solo disfrutaba.

 

La madre de Julián tomó a Tomas y le dijo Anda Tomy, baila con la novia de tu hermano>>. La madre de Julián era una linda señora, muy amable, un poco pasada de peso, pero su cabello era blanco como la nieve, sus pestañas largas y onduladas. A él le caía bien la mamá de Julián.  La señora le había ayudado con sus problemas con su madre,  a Tomas le hubiera gustado tener una madre como  la de Julián. Tan atenta y cariñosa. Una madre que llenaba de besos a sus hijos. Una madre que en las noches de pesadillas le susurrara al oído que todo estaría bien…

 

Así que Tomas se acercó a la novia, la tomó del brazo y comenzó a moverse. Un paso atrás, uno adelante, uno a la izquierda y otro a la derecha. Luego el círculo se repetía.

A la ahora esposa de Julián nunca le cayó del todo bien Tomas, a lo mejor y porque era negro, uno nunca sabe. Pero la chica siempre decía Julián, no quiero que salgas con ese tipo>> ¿Porqué?> preguntaba Julián. Porque me dan miedo sus ojos>>. Tomas tenía ojos negros, parecían estar llenos de odio, de una furia escondida. Julián era el único que conocía los secretos de Tomas, a su vez este conocía los secretos del otro, quizá por eso se tenían miedo.

 

La chica miró a Tomas de reojo, luego sin voltear a verlo dijo Oye, quiero que te vayas, no quiero que ahorita Julián se ponga borracho, ¿entiendes?, es nuestra boda,  a partir de ahora todo será muy distinto>> Tomas la vio y contestó Lo sé, está bien, en un momento más me voy>> Gracias>> –dijo la chica, estirando una falsa sonrisa que se fue perdiendo en el infinito.

 

El turno de Tomas había terminado, se sentó en su lugar y bebió la última cerveza, sacó un cigarrillo de su bolso, lo encendió y se paró.  Comenzó a caminar. Las personas seguían riéndose, se abrazaban y se daban besos, su aliento fétido llenaba todo el salón, sus estúpidas vidas tenían sentido por lo menos un par de horas a la semana, y más si todo su placer era gratis. La cerveza, la comida y las mujeres. Tomas siguió andando, la gente lo veía, nadie hubiese imaginado que ahora Él estaba arriba y todos los demás le besaban la suela de los zapatos, sonrió. La gente lo miraba de reojo Dicen que es narco>> Sí, dicen que se roba la gasolina>> Yo escuché que anda metido en negocios turbios, que se casó con una vieja millonaria y luego la mató>>.

 

 

 Tomas llegó a la entrada, justo cuando iba a subir  a su coche llegó Julián. Oye cabrón ¿porqué ya te vas hijo de toda tu puta madre?>> Mañana tengo que trabajar, aparte sabes que no me gustan mucho las personas, no me gustan las fiestas, ni la música, ¿entiendes?>> Pero es mi boda cabrón, ¿Cómo es posible que me abandones el día de mi boda, TÚ eres mi hermano>> Tú también eres mi hermano chaval, pero ya habrá otro día, hoy debes atender a tu mujer, no estará nada contenta si no te la coges>> A mi me vale verga, quédate puto>>.

Cuando Julián estaba a punto de convencer a Tomas, la chica llegó y tomó el brazo de Julián Vámonos mi amor, Tomy ya se tiene que ir ¿verdad Tomy?>> Ei!, tengo que trabajar mañana>> Julián miró a Tomas con odio, como el odio que se tenían los dos hacía diez años atrás, cuando eran unos chamacos pendejos que solo soñaban con tener dinero para tomar cerveza todos los días y a todas horas.

 

Tomas se subió a su choche, lo encendió y comenzó a manejar. La tarde no había sido nada buena, ni el día en general. Manejo y manejo, sin rumbo alguno, pensando en que mañana un día de trabajo lo esperaba con los brazos abiertos...

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Comentario de Tomás Matus Orozco el febrero 5, 2011 a las 11:21am

Excelente narrativa mi hermano...¡Excelente!

Pregunta...La referencia... ¿es dela vida real? o creación literaria?

Saludos Fraternos...por lo de Matus ...digo yo

Comentario de Noemí Carrizo el febrero 5, 2011 a las 2:45pm
Creo que màs allà de una excelente narrativa encontramos aquì un hecho que es de la vida comùn.  Cuando alguien se casa parece que tuviera que separarse de todo aquello que lo acompaño durante los años de soltería, es casi incomprensible (al menos para mi) que estas cosas sucedan, he perdido amigos de esa forma, con una sonrisa, con una simple mentira para no provocar un mal entendido en la pareja.  En fin siempre sabemos que hay un nuevo dìa esperando.

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