Macario Matus, o como entrevistar a una celebridad en el baño

Entrevisté varias veces a Macario Matus a lo largo de mis años de reportero. Sólo una vez lo entrevisté en su estado normal o como siempre lo recuerda la gente. Fue en un programa que se llamó “Lecturas bajo el árbol” en la primera radio comunitaria del siglo XXI que tuvo Juchitán que se llamó Radioculturarte. Una de las preguntas que recuerdo que le hice fue cuál era clave de una década de éxito de la Casa de la Cultura que contrastaba con su lamentable situación después bajo otros directores. “Imaginación” dijo Macario, “les faltó imaginación”.

                Después lo entrevistaba vía telefónica sobre diferentes tópicos con la grabadora del teléfono de mi casa, siempre al número de su domicilio en el estado de México, a las siete de la mañana, era la única hora de encontrarlo en casa y sobrio, porque él se decía un borracho disciplinado: antes de las dos de la tarde ni una copa después de esa hora todas las que vengan. Respondía con una voz amable aunque aguardentosa, pero siempre lúcido aunque a veces rodeando el asunto sin comprometerse cuando se trataba de política; era de esperarse cuando él mismo había sido reportero.

                Pero el oro de su memoria me lo bebí junto con copas de mezcal, cerveza y muy de repente (uno no puede darse sus gustos siempre) copas de vodka tónic. Alguna vez en el Salón Palacio, cantina asidua de los reporteros y escritores de mitad del siglo pasado como su maestro Alfredo Cardona Peña, me platicó de su oficio de reportero cultural. De sus clavados en el género de la entrevista me decía que lo difícil no estaba en retener o escribir lo que el entrevistado decía (en los tiempos en que no había grabadora), ni mucho menos en poner de manera correcta la transcripción de lo dicho, porque muchos escritores no hablaban como escribían, sino en acceder a ellos o lograr que éstos aceptarán ser entrevistados. Durante una visita del escritor Jorge Luis Borges a la ciudad de México tuvo que ingeniárselas para que este le otorgara una entrevista, cosa difícil porque el argentino siempre estaba rodeado de gente más importante que el entonces joven reportero. Macario no se acercó primero al maestro si no a su lazarillo, a quién hizo plática y acercó algunas copas hasta que logró que éste se despegara del escritor para ocupar él momentáneamente su lugar. En un golpe de suerte el autor de Los poemas de los dones le tocó el hombro para pedirle que lo dirigiera al baño. Ya en el mingitorio y después de que el célebre cuentista vaciara su vejiga, se presentó como reportero y le comunicó su deseo de entrevistarlo hablándole por su puesto de la trama de algunos de sus cuentos más célebres, el ciego argentino abrumado tal vez por el joven escritor, aceptó darles unos minutos. “Y así le hice una entrevista a Borges en el baño” dijo Macario emocionado como si la entrevista se lo hiciera en el mismo momento en que se estuviera orinando el viejo ciego. Me contó también  que Jaime Sabines se resistió a ser entrevistado. Macario había investigado su residencia en la capital y fue allá a verlo, el poeta chiapaneco se encontraba descansando y se negó a otorgarle la entrevista. Macario notó un tablero de ajedrez cerca de donde el maestro descansaba y lo retó a jugar una partida. “Lo dejé ganar dos veces seguidas para no afectar su orgullo y en la tercera le gané”, después ya con otro ánimo el autor de Los amorosos le otorgó la entrevista.

                Una entrevista formal la hicimos a cuatro manos la periodista Roselia Orozco y yo en un restorán de Coyoacán un poco después del mediodía, hacía un calor como pocos en la ciudad de México por lo que nos refrescamos la garganta con unas cervezas. Curiosamente ninguno portábamos grabadora, pero aún así sacamos nuestras libretas y desenfundamos los bolígrafos e iniciamos con las preguntas. De lo que recuerdo además de la ya conocida historia de sus padres y la influencia de ellos sobre su forma de pensar y hacer la literatura, recuerdo su historia sobre la relación que tenían Víctor de la Cruz y él con Gabriel López Chiñas y la protestas estudiantiles de 1968. Aunque el poeta David Huerta los recuerda a ambos juchitecos como brigadistas en el movimiento estudiantil, Macario reconoció que de plano no participó y de ahí el distanciamiento con López Chiñas. “Me conminó a participar, aunque luego cuando vino la represión se arrepintió y tuvo que sacar a algunas de sus sobrinas del movimiento, yo pensaba en ese entonces que como estudiantes no podíamos con lápices y cuadernos enfrentar a los fusiles de los soldados” dijo Macario. También resaltó como novedad en esa entrevista su relación con Francisco Toledo: de su estancia en París Toledo copió de André Malraux, entonces ministro de cultura de Degaulle, lo de las Casas de la Cultura, por eso desde Europa convenció a Víctor de la Cruz y a él para desarrollar un proyecto de  rescate histórico cultural que aterrizó en La Casa de la Cultura de Juchitán.

                La última vez que lo vi en Juchitán fue cuando vino a darle el pésame a su hermana Na Marcelina Tarrá por la muerte de su esposo. Me habló por teléfono a la casa para vernos, cosa que nunca había hecho antes, lo que me sorprendió. Quedamos de vernos en el bar La choza. Recuerdo que llegó a la cita con una camisa azul claro sin fajar y un pantalón café, nos sentamos hasta el fondo de la hoy tristemente desaparecida palapa, eran, como dicen los parroquianos, la hora del amigo. La plática versó sobre el pasado, hablamos de Enrique Liekens, que en milicia llegó a Coronel, desafortunado en la política lo que lo llevó a refugiarse en la diplomacia, afortunado más en la literatura en donde será eternamente recordado auguró Macario. Sobre la mesa expuso el conflicto entre Andrés Henestrosa y Gabriel López Chiñas, que inició cuando el ixhuateco se quejó con el capitán Jeremías López Chiñas de un supuesto ataque en su contra orquestado por Gabriel y el poeta Nazario Chacón Pineda. El aguerrido militar, autor de Conejo y Coyote, furioso contra su enjuto hermano “agarró a patadas” a ambos vates. Ese viejo rencor fue removido cuando siendo editores de Neza Cubi Macario y Víctor de la Cruz acudieron a la oficina de Andrés Henestrosa, para recibir un apoyo económico para la revista (cosa excepcional porque el autor de Retrato de mi madre tenía fama de ser agarrado) y una colaboración para el siguiente número. Gabriel López Chiñas que había apoyado con entusiasmo el proyecto editorial de los jóvenes escritores desde el principio, montó en cólera cuando vio un texto de Henestrosa en la revista y que aplazaba un texto suyo que apareció en el siguiente número en la que tuvieron que incluir una nota de Don Gabriel en donde prohibía que se citara obra suya y su nombre en Neza Cubi por la “notoria ingratitud” de ambos jóvenes. En un momento de la plática apareció Ta Jimmy del trío Xavizende que entonó, cual Solitario, unas piezas que el maestro pidió, de las que recuerdo como un triste augurio la pieza “Es la última hora”. Pasaron varias cervezas a la mesa y de la historia pasamos a los chistes colorados y fálicos, que el maestro tenía en la memoria. Como la historia de un hombre que en le decían “miitu” que en zapoteco significa retoño (por pequeño), pero que contrastaba con el tamaño de su órgano viril pues cuando se retiraba a hacer de las aguas, siempre cargaba con una teja que dejaba caer al suelo y en donde colocaba su instrumento para que este no se manchara con el polvo, y cosas por el estilo que sólo Macario sabía contar. Nos despedíamos del lugar cuando al pasar por la barra un viejo priísta despotricaba contra el régimen panista, en ese entonces en el poder, a lo que Macario antes de salir hacia la puerta, le gritó al individuo “¡no sólo de pan vive el hombre, también del PRI!”.

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Comentario de Juan M. Cruz el agosto 10, 2013 a las 1:41pm

Interesante la historia de Macario Matus, gracias por compartir

Comentario de ANTONIO LÓPEZ TOLEDO el agosto 10, 2013 a las 1:58pm

   Aunque no lo haya conocido...Por lo que me refirió Maura; ya suponía que también era bohemio. Qepd.

Comentario de Ciriaco G el agosto 10, 2013 a las 9:27pm

Amigo Macario, para los que tuvimos la fortuna de conocerlo y acompañarlo.

Comentario de David Ruiz Martinez el agosto 11, 2013 a las 5:42pm

Gerardo, ataste cabos de destacados istmeños, felicidades

Comentario de Oscar Bartolo Ruiz el agosto 13, 2013 a las 2:03am

Interesante, saludos. Lo felicito por la descripcion del anecdota. Debo suponer que fallecio Macario.  En paz descance.

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