Lo saludos, quién sea usted.

Me satisface que señale que lo que digo es ante todo “verdades”, usted mismo lo escribe, y como yo no estoy acostumbrado a pensar por los demás, lo retomo de su pluma. Lo que significa que a partir de este momento tomaré cada una de sus opiniones sobre las mías bajo la condición que les dio: “Verdades”.

Respecto a lo que escribe en su acápite uno, donde señala “Gachupinche”, quiero adivinar –por lo que ya le advertí, escribo en primera persona– que se refiere a Gachupín, lo que me ubica y me acerca sobre lo que intentamos disertar: el español, porque fueron los españoles los que nos lo impusieron, como el inglés en los Estados unidos porque fue Inglaterra quién lo impuso, como el italiano como segundo idioma en Buenos aires, como el francés en Ruanda porque fueron los francés quienes los impusieron. Todo por “circunstancias históricas", como usted mismo lo señala. Creo, y sólo lo supongo, que no pudo haber sido Vasca, ni Catalana, no fueron ellos específicamente los involucrados en la invasión con la lengua. (En fin, eso podemos discutirlo a fondo en alguna oportunidad).

En su segundo acápite me dice que su lengua (su dialecto pues) es el “Diyha Zaá”, dialecto que desde mi punto de vista está apunto de desaparecer, quizá por transformaciones históricas o simplemente porque los esfuerzos para intentar mantenerla a flote hasta ahora no han tenido los resultados adecuados. Sobre todo porque, a parte de organizaciones no gubernamentales que pretenden esta empresa, el proyecto está directamente en manos de la secretaría de educación pública, y supongo –sólo lo supongo– que sabrá hacia dónde están dirigidos los intereses. Si gusta puede revisar las estadísticas en las escuelas primarias y corrobore cuántos estudiantes realmente hablan su “lengua materna”, no me equivocaré en decir que muy pocos. Y si por casualidad llega a una escuela donde sólo se habla el “zapoteco”, eso se llama analfabetismo.

Ahora, respeco a que sea oriundo de Ranchu Guviñha, ciudad que por cierto no ha tenido grandes avances en lo que respecta a desarrollo social y políticas públicas y, que triste o afortunadamente, sigue viviendo bajo la sombra del corredor económico del istmo (Juchitán-Tehuantepec-Salina Cruz), no es trascendente, ya que uno puede ser de dónde sea y donde tenga el accidente de nacer. Creo que pertenecemos a un espacio geográfico más amplio, no global pero sí más interesante que el Istmo. Considero adecuado alejarse de los esfuerzos estériles por seguir sosteniendo la estirpe de una ciudad –más interesantes incluso que su ciudad (culturalmente hablando)–. Las ciudades como la suya –si es que cuenta con las condiciones socioeconómicas para ser considerada de esta manera– son autosuficientes, se redefinen históricamente y guardan un curso natural de existencia. Si no me cree, que lo entendería, consulte a antropólogos más experimentados (agrego esto debido a que no sé qué oficio teórico desempeñe usted, que por cierto, para estos menesteres de disertación son necesarios. Puede opinar lo contrario sin ningún problema: la academia se ha apoderado del discurso desafortunadamente).

En su tercer acápite “diserta” sobre el “Dante” que firma. Agrega algunas nostalgias infantiles que no vienen al caso y sirven de poco para lo que más adelante desarrolló (muy interesante por cierto: sobre todo que no contradice su primer tesis: “Verdades”). Quizá lo más interesante es que hace un descripción de su infancia “a lo cañón”, expresión muy curiosa, en fin, así le sienta bien el lenguaje. Muchos autores –percibo que los referentes teóricos poco le interesan, sin embargo existen y he aprendido a hablar desde ellos– señalan que uno es de donde nace, de donde crece. Así que es curioso leer esas expresiones respecto a su infancia.

En su cuarto acápite, que comienza a resultarme menos inercial a su previo discurso, comenta sobre su ignorancia respecto a mi “discordia con los juchitecos”. Aclaremos algo, ya que veo que sea lo que usted sea, parece que establece un lenguaje omnisciente. Nunca dije que yo tuviera una discordia con los juchitecos. Lo de discordia lo entiendo, ¿pero con los juchitecos? Sería inteligente no meterse en mi cerebro y sólo trabaje con lo que lee, con lo que incluso digo entre líneas si se considera usted un hermeneuta. Pero lo que yo tengo en mi mente no lo sabrá nunca, es imposible, incluso literariamente. Porque eso hace, para una persona quisquillosa como yo, ver sus comentarios carentes de interés. Discuta sobre lo que escribo, sobre lo que lee y conjeture, pero sobre mis pensamientos no hable, no los conoce, en ningún momento del texto los he manifestado. Y respecto a los seudointelectuales, podría decirle más de lo que he escrito y que usted ha leído, y que señaló como “verdades”. Puedo decirle que los seudointelectuales existen, están presentes justamente en la captación de desarrollo cultural de una región. Se dice, yo mismo lo he escuchado, que se pretende rescatar la cultura. ¿De quién, señor? De quién hay que rescatarla. ¿Quiénes la tienen secuestrada? ¿Usted? ¿Yo? Y cuando por fin la rescaten, ¿significa que estará en manos del pueblo? No, señor, así no funciona la cultura, así no funciona la promoción cultural en manos de las “personas dignas de crédito”, como usted les llama. Que veo que también les da crédito, a mí en forma de “verdad” y a ellos siendo “personas dignas”. Entiendo la poca atención que demuestra en sus aseveraciones. Por cierto, no me retracto de nada de lo que he escrito, sí de lo que supone que pienso: no me ha escuchado hablar, no me conoce, no sabe quién soy, incluso pregunta sobre mi formación profesional. Hago hincapié, juzgue lo que escribo y lo que verdaderamente sabe de mí que es únicamente lo escrito.

Note usted que no hemos “entrado en materia” y ya le he dicho todo esto. Entremos pues en contenido.

Para empezar vuelve a señalar que estoy en discordia. Lo supone, claro esta, piensa por mí. Pero si desde aquí le digo que no me interesa hablar con alguien que se mete en mi cabeza, sencillamente nuestra disertación acabaría. Así que tolero lo de discordia, con esa misma palabra. Desafortunadamente en su texto no encuentro algún signo diacrítico que me muestre el tono o la tesitura de su expresión.

La discordia no es por ningún tipo de “celo y/o ética profesional”. Es más bien un ejercicio de observación y de comprobación. Que por cierto no tengo por qué demostrarle ya que usted las considera “verdades”. Le cuento, tengo en mis archivos –soy investigador social– una serie de documentos oficiales que me facultad para decir todo lo que he señalado. Si gusta le puedo adjuntarle documentos –si me ofrece validez profesional para su uso– de las estadísticas del año pasado en índice de delincuencia, mortandad por cáncer, sida, diabetes e infartos. La situación es grave, ha ido en aumento y si bien no es culpable Juchitán del problema nacional, sí lucha por pertenecer económicamente a una región, a un estado, a un país, a un continente. ¿Acaso no han buscado la mundialización de Juchitán? ¿Acaso no hacen muestras de la cultura de Juchitán en Canadá, Francia, Italia, Colombia, Ecuador, en la UAM, la UNAM y en el IPN?

Ahora bien, entiendo la expresión literaria de “diseccionar con bisturí”, pero nuevamente, dígame usted en qué parte de mí texto hago un ejerció editorial. Quizá quiso decir –lo supongo– "disección literaria". Soy escritor, señor, no editor. ¿Capicci? Otras cosa, ¿en dónde hago una disección editorial a sus pobladores? ¿Y a sus seudointelectuales? Jamás hago eso, sólo manifiesto mi opinión y no profundizo en datos específicos. ¿En qué momento digo o doy a entender –vaya hermenéutica la de usted– que Juchitán es la culpable del problema de educación nacional? ¿En qué momento doy muestra “literaria” o “editorial” de que Juchitán sea culpable del problema en México? ¿Quién está jodiendo, señor? No ponga ideas ni palabras en mi boca, si no su discurso se fractura y pasa a ser mío, y el que maneja no lo quiero. Eso es una falta a la moral y a las buenas costumbres.

Yo no sé si los chilangos sean malditos. En todo caso, parece que yo soy el chilango, ya que llegué a vivir en el D.F desde hace ocho años, aquí estudié mi licenciatura, mi especialidad y el posgrado. Yo no sé si Marcelo está ampliando el drenaje para que "los malditos chilangos quepan de una vez por todas"–metiéndose en la mente de Marcelo–. Eso dígalo usted y no lo traiga a una disertación que en lo personal no me compete. Si a usted no le simpatizan los chilangos –¿o quiso decir a los capitalinos?, no quiero adivinar más–, pues escriba o llame a la radio y dígalo. Eso es su tema, no el mío. Es decir, que no me resulta editorialmente una buena coyuntura para su comentario.

¿Los males que aquejan a México como república? Nuevamente, esa es su discusión, no mía. Yo no escribí nada sobre eso. Los epicentros que usted menciona sosténgalos y no me interesa discutirlos con nadie que no me retroalimente de forma más elocuente. Tiene el blog, ya tiene internet, puede colgar en la red sus causas, pero no lo traiga a una disertación que no me interesa.

“¿Hablando de educación?” Habla usted, yo no. Yo hablé de élite cultural y seudointelectuales. Respecto a ese tema lo que usted guste y cuando quiera. De educación siga escribiendo si le interesa. Aunque debo reconocer que sí está en manos del sindicalismo desde los niveles básico y posgrado. Yo mismo lo viví. Estoy de acuerdo con todo lo que dice. Sólo que yo lo haría con la guisa que me caracteriza literaria y profesionalmente. Pero igual, Voltaire está presente.

Con los maestros no me meto. No conozco el tema, seguramente usted sí, por eso lo escribe y los critica. “Se vale”.

Ahora. De pronto su discurso me parece tendencioso. La gente es tendenciosa siempre, desde que nace y hasta un minuto antes de morir. Usted mismo me dijo cómo y en qué condiciones creció. No sé si yo sea un “burro” por haber estudiado después de la especialidad. Si lo soy, creo que poco caso tiene que diserte conmigo. ¿O no? Insisto, no sé si los que estuvimos en primaria, secundaria hasta el doctorado tenemos la culpa de lo que piensa. O al menos no lo veo justificado en su escrito. Escribe y lanza la diatriba sin una sola connotación que justifique sus palabras. Y pues, disculpe mi ignominia ante la incomprensión de su pregunta. ¿Dónde estudio? Me pregunta y después se aleja de la idea central de lo que intenta ser un párrafo. Después me pregunta si capto algo respecto a la UNAM. ¿Manejar un taxi en la ciudad de México? ¿Tiene eso algo de inconveniente para usted? Insisto, si me pregunta lo que soy y por qué lo soy, debe saber qué preguntar después, pero no me pregunte nada, no le puede responder, no pretenda un diálogo en donde es imposible. Más claro, señor, no haga preguntas que no se le puedan contestar, porque se mete un “autogol”, rompe el discurso, rompe el debate, rompe la línea editorial y literaria, se cierra la puerta solo, no me deja seguirle la pista. Mejor hable usted, escriba usted, pero no quiera tenerme enfrente, no estaré para contestarle, es imposible. La gente sabe eso por uso común.

Sigo sus letras, que comienzan a parecerme un monólogo, y que desde hace varios párrafos dejó de ser una disertación –en el sentido estricto de la palabra–. Me señala que si desconozco de dónde vienen mis “burros”. ¿O sea, maestros? Uno de ellos vino de la Ex unión soviética, otra del CINVESTAV, otro de Inglaterra, Otro de la Universidad de San Pablo, Brasil, otro de la facultad de ciencias de la UNAM, otros de la UAM, uno de Alemania. Qué le puedo decir. Así funciona el mundo y no puedo evitarlo. Discúlpeme, vivo en la academia y sé lo que es el coto de poder. Yo mismo lo he ejercido. No es que lo joda señor, pero sólo puedo hablar de lo que he vivido, no de lo que puedo suponer. Luego me llama “tuerto” y no justifica su adjetivo. No puedo discutir eso. En qué aspecto soy tuerto, en no saber ¿de dónde vienen mis “burros” cómo los llama a mis maestros? Ya se lo he dicho, ahora de qué le sirve el dato. A esto me refería en que tiene poco caso que me pregunte á mí.

¿Las universidades particulares? Esa es su discusión. No mía. No me invitó a discutir eso. Entendí desde los cuatro acápites que se trataba de mi texto. De eso queda a deberme mucho. Le recomiendo que mejor escriba sus ideas. “Se vale”. Pero sobre eso no tengo interés en discutir, no me llama la atención y no es mi línea de investigación. Y volviendo a que yo soy un “burro” por tener posgrado. Bueno, no puedo decirle lo contrario ni protestar, no hay un contexto estricto para discutir eso. Al menos que usted me manifestara un adjetivo más discursivo en el que yo pudiera seguirle la línea de debate. ¿Pero como adjetivo calificativo lo de “burro”? No puedo, disculpe.

Finalmente me pide no hacer drama. ¿En qué momento? ¿Usted habla del drama en mi texto? Lo que yo leí fue su diatriba ante las condiciones actúale de la educación en México desde la primaria hasta los “burros” “doctores”. No fui yo el que hizo el drama. Habló muy poco del texto que colgué en la red, lo abordó en lo mínimo. No me dio la oportunidad de disertar, señor, siguió solo y sólo puedo decirle que estoy de acuerdo con todas sus ideas respecto a la educación. Pero aquí hay una gran diferencia entre usted y un yo: no puedo decir todo lo que señala como lo escribe, yo necesito datos, información, confrontación de documentos, comprobación de información, triangulación de métodos, uso ético de los recursos metodológicos y ciertos modelos teóricos desde donde sustentarlo. Lo siento, en verdad, no puedo hacerlo de otra forma. Me faculté para eso y desde allí lo hago, y desde allí lo sé hacer. Mientras tanto usted siga con sus ideas, yo lo leo y le diré que estoy de acuerdo, pero no lo apoyo, ya que me da muy poco sustento retórico para meter la mano al fuego por sus palabras. Pero seguramente habrá otros que le digan que lo que dice es cierto y "verdad".

No entiendo lo que escribe respecto al florentino. En qué parte de la estructura del texto lo inserto. Y lamento decir esto -no, usted lo dijo-: es un “analfabeto teco bola lari”. Es decir, no me dio oportunidad de hacérselo saber. Me llamó a mí “burro” y a usted “analfabeto”. Espero no haber perdido el tiempo con uno de esos.

Saludos y buen intento de disertación. Pero me quedó a deber mucho sobre mi texto. No me dijo mucho y yo sí puse atención a sus diatribas.

Hasta pronto. No lo saludo afectuosamente ya que no lo conozco y no siento el más mínimo afecto por usted.

Atte. Josué Dante

Distrito Federal, México.

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Comentario de Josué Dante el diciembre 6, 2010 a las 11:00pm
Creo que hay un problema en el orden del discurso. Estoy de acuerdo con lo que escribe en esta nueva esquela. O lo que parece. Si usted pretende que yo me centre en los menesteres editoriales, no puedo, no tengo tiempo. Las erratas –las suyas y las mías (que son en suma demasiadas) las disculpo por el simple hecho de que nos permite dialogar literariamente, las acepto y las asumo. Pero volvamos al orden de discurso: ¿qué es lo que realmente me quiere decir con esto que me escribe? ¿Cuál es el sentido de su discurso? ¿Cuáles son las ideas centrales de sus planteamientos? No importa, las tesis las capto aunque existan problemas semánticos y de sintaxis que no seré yo el que se los muestre. Hasta donde he entendido no es lo que realmente le ocupa con mi texto. Hago hincapié: esto lo disparó mi texto, y de eso sigue debiéndome. Se lo reitero.
Yo no sé si los prólogos sean importantes o no. El mismo Saramago prescindía de ellos.
Me agrada la prosa que me adjunta, me gusta el estilo y sobre todo, encuentro en ella la manifestación literaria de una idea.
Créame. De poco me importa su formación, sus estudios. Lo digo de esta manera: lo que me escribió hoy, lo que gradezco por cierto –aunque era su responsabilidad intelectual, ya que fue el que propuso disertar– me ha gustado demasiado. Digamos que ha sido más pensado y orientado. Sin embargo no encuentro el verdadero orden de discurso. En fin. Eso ya no importa.
No necesito decirle de dónde soy, a usted poco le importa para lo que nos ocupa –espero que no interprete mis palabras como agresión o algún dejo de violencia, sólo lo digo porque es lo que pienso–, aquí lo interesante es que necesitamos ordenarnos bien. Primero, lo de la ayuda profesional y su recomendación de búsqueda de la misma, creo que hace que su discurso se fracture –se lo había señalado antes–. Ni usted ni nadie, ni yo, puedo pedirle a alguien que haga o deje de hacer algo. Es decir, no me puede usted sugerir la búsqueda de una ayuda, porque insisto, no me conoce, no me ha escuchado hablar, no tenemos el justo de conocernos personalmente. Creo que ese tema podríamos dejarlo por fuera, ya que de lo contrario –repito por última vez– fractura el orden de su discurso. No caiga en coyunturas literarias que no le corresponde, ni a mí ni a nadie que no esté facultado para hacerlo. Segundo – ¿me sigue en el orden que he establecido? –, si Pablo creo este red para los zapotecos del mundo, pues correcto, me tiene sin cuidado. Otra vez, ¿en qué momento señalo que lo que se cuelga en zapotecos del mundo no vale la pena? En fin, no tiene caso seguir con ese reiterado llamado de atención en la omnisciencia. Hay otros foros de red, que desde mi punto de vista son mejores que Zapotecos del Mundo, pero esa es mi opinión, no lo olvide. Y claro que cualquiera puede colgar en la red lo que guste y disguste, pero si irrumpen en mi correo diciéndome que me invitan a leerlo, pues bueno, qué le puedo decir. Creo –por lo que me escribe– que comienza a comprender la importancia que le imprimo a las palabras que me escriben y comparten. Tercero. ¿Es usted albañil? En hora buena. Igual pudo ser taxista en la ciudad de México. Eso me tiene sin cuidado. Yo no le pregunté qué es ni a qué se dedica, sólo aclaro que no lo conozco, y en tanto eso no puedo emitir cometario alguno al respecto –lo que usted omite en cuidado–. Ahora, respecto a Andrés Henestrosa, pues puedo decirle que tengo mis reservas sobre lo que escribe. Cuidado. Lo que escribe, no lo conocí y no es de mi generación. No me compete ese orden de discurso. El día que estudie a fondo su obra le daré algún cometario pensado y responsable intelectualmente. Y si para él es un orgullo hablar su idioma, pues en hora buena, pero no sé cómo se enteró de eso. ¿Acaso sabe lo que Andrés piensa respecto a su cuasi-lengua? Señor, dejémonos de especulación y no hable por Andrés, lo que Andrés dijo lo dijo, lo que escribió sí es cuestión de crítica, y muy fuerte por cierto –si gusta un día discutimos eso, pero no aquí, no es el orden, y eso no es mi intención–. Yo hablaba de seudointelectuales y elite cultural. No tiene derecho literario de sacarme de mi discurso para meterme maliciosamente –o por falta de oficio, que ya lo reconoció– al suyo. Para pasar a un cuarto orden, quiero abrirle nuevo párrafo.
No quiero desilusionarlo. Nunca fue esa mi intención. Desilusiónese si quiere, me tiene sin cuidado. Imagínese si yo anduviera al tanto de mis lectores para no desilusionarlos. Lo siento, no tengo tiempo para eso, créame cuando le digo que tengo mucho trabajo en la universidad. Y esto que hago con usted me parece interesante, de lo contrario también lo evitaría. Eso tengo que reconocerlo: se lo agradezco. Pero hasta allí. En este mismo tenor, la fe de erratas allí está, júzguela, critíquela. Está en su libertad. Ahora, si quiere entablar un discusión respecto a ese tema, sólo invíteme, creo que hay mucha tela que cortar de nuestros texto, de lo que usted ha colgado en la red. ¿O tiene caso ese debate? Cinco. Su recomendación a buscar ayuda. Creo que de eso no tiene caso escribirle algo. Ya se lo he dicho arriba. Esas son cuestiones personales que debilitan sus argumentos, y da corte de tijera a lo que hasta ahora, medianamente, ha sido productivo para usted. “¿… en serio muchacho, no es broma y más vale que lo creas y le des la importancia debida”? Me lo dice usted que es albañil. No se ofenda. No pretendo eso. Pero tengo otras alternativas de opinión. Mejor manténgase en lo que me quiere decir sobre el tema que nos aqueja ahora –ya no seudointelectuales… esa la borró usted desde el cuasi-discurso anterior.
Si usted pretende –he terminado con el orden discursivo, dese cuenta– mandarle trompetillas a la academia, hágalo. Es más, yo les mando su mensaje. Pero hágalo, eso que escribe no es trascendente, digamos que no nos hace efecto, y usted seguramente pretende una retroalimentación con ellos. Pero lo siento, antes tendría que estar facultado, y por sus antecedentes, creo que simplemente le cerrarían la puerta en la nariz. Lo siento, no puedo ayudarlo en ese aspecto. Otras cosa, muy interesante, no mezcle discursos temporales, no es adecuado en lo que hacemos ahora. Diógenes no escribió nada. Genial. La historia de la filosofía así lo reporta. Estos son otros tiempos. ¿Capicci? – En cursiva por ser otra lengua.
“…lograr un título de lo que sea… ¿de donde mi querido tuerto?” –¿de dónde o de donde? Eso no se puede aclarar debido a que no está correctamente escrito, lo que hace que su expresión pueda ser codificada de diferentes formas. Lo siento, tendría que mejorar su sintaxis, no por joder, sino porque es necesario para estas actividades. En verdad, lo siento. Y sí. Veo que el tuerto es usted, lo veo en su perfil. Cuánto lo lamento.
Ahora bien. Creo que le he ofrecido la oportunidad de entablar una disertación conmigo. Considéreme como quiera, valido de pena o de interés profesional.
Desafortunadamente debo señalarle que con esto rompo mi supuesta disertación con usted. Por unas sencillas razones: primero, no hablamos en el mismo orden de discurso, lo cual lo lamento, segundo, no está facultado para abordar ciertos temas que además a mí en lo personal y profesional no me interesan, tercero, no tiene el nivel académico para estos debates –lo siento, pero esa es la realidad–, cuarto, no sabe quién soy y sin embargo me recomienda buscar ayuda, eso es falta a las buenas costumbres en los debates literarios –se lo había advertido ya–, quinto, no tiene buena pluma, en cambio sí buenas ideas, sexto, honestamente me quedó a deber el tema de seudointelectuales, que fue el motivo que le disparó escribir en mi blog haciendo una queja estéril en argumentos, séptimo, utiliza la literatura o su saber escribir como algo recreativo, yo lo hago por interés profesional, lo que nos separa radicalmente. Puedo enlistar más cuestiones, pero creo que con eso es suficiente. Quizá una última: no pertenecemos a la misma generación, y algo más grave, usted mismo no pertenece a su generación por sus carencias profesionales… lo lamento, en verdad.
Lo saludo. No sé si usted sea valiente o cortes. Tampoco sé si yo soy patán. Eso lo escribe usted, no yo, eso lo piensa usted, no yo.
Mis afectos son muy cuidado, disculpe que no se los ofrezca, ya que su persona y su oficio –carente de interés para mí: lo siento– me resultan muy insignificantes.
Atte. Josué Dante
Ciudad Universitaria
Comentario de Tomás Matus Orozco el diciembre 8, 2010 a las 8:55am
Mi estimado Doctor...debo en honor a la franqueza, decirte que, disfruto enormemente leer tus líneas...de manera imparcial, sin importar si concuerdo o no, con tus ideas o conclusiones.
La verdad sea dicha, admiro tu entereza y tus esfuerzos cotidianos en la lucha por prepararte y sobresalir, al igual que admiro a todos los paisanos, que se esfuerzan por lo mismo, en cualquier área, profesión u oficio a que se dediquen.
Ahora...reiteras que te sigo debiendo con respecto al tema inicial de tu blog, el tan aludido Seudo Intelectuales Juchitecos y su élite.
En efecto, de alguna manera y a propósito, he querido soslayar, no ignorar el tema en lo particular, concretándome solamente a generalizar barbaridades, en un sano ejercicio de terapia neuronal, de las pocas que me quedan, debido a la edad, tú sabes, y porque, no me corresponde en absoluto la defensa de ninguno de esta "élite" perversa, del cual no conozco a ninguno, por fortuna... únicamente me interesó el tema por su exposición y definición...el reto quiero decir.
La razón...esperaba la intervención de alguno de ellos, de alguien aludido en particular, pero, ¡oh sorpresa!, silencio absoluto.
Te habrás dado cuenta que, hasta ahora, ninguno de ellos, si es que realmente existen, como tú lo aseveras, porque se me hace raro, rarísimo, reitero...hasta ahora nadie, absolutamente nadie, ninguno, se ha referido al tema...sea para rebatir, polemizar, defenderse u lo que sea...(¿?).
Lo que me hace dudar y plantearme variadas suposiciones al respecto, a saber:
1.- ¿Será que no existen como tal y, solamente sean personajes ficticios de tu imaginación y creación literaria?.
2.- ¿Será que ignoran u obvian el tema en particular, por considerarlo irrelevante, poco sustancial, sin importancia ni trascendencia alguna?.
3.- ¿Será que, por prudencia, soberbia o solamente por restarle méritos al autor o qué se yo, evitan la referencia?
4.- ¿Será que...tales "Seudo intelectuales", olímpicamente ignoran al autor, por considerarlo no apto y por lo tanto indigno de cruzar sus flamígeras espadas literarias con él, dando por hecho que, sería una disputa literaria por demás estéril?
Porque, a similitud del autor de la crítica y del reto...estos miserables "intelectualoídes", tienen sus códigos de "ética" y, como todo Intelectual digno de llamarse como tal, se consideran y proclaman como eruditos, radicales y belicosos en la mayoría de los casos, codiciosos y de una vanidad sin límites, a tal grado que se atreven a despreciar a sus propios congéneres...digo yo.
Razón por la cual, te agradezco enormemente, el contestar mis diatribas, a riesgo de ser defenestrado y expulsado ipso facto del gremio, por la santa inquisición, perdón, la "academia" quiero decir, si por alguna razón llegan a enterarse que, alguno de sus eminentes y respetables miembros, tuvo la osadía de cruzar letras con algún lego, iletrado e inculto miembro de la comunidad popular y por lo tanto, no calificado ni autorizado para tal....pero, al respecto te diré, ampliando un poquitillo la información a mi persona, que al igual que muchos Tecos, llegamos a la gran Ciudad, con casi nada en nuestros haberes, huarachudos y sin hablar el castellano, pero con un gran costal lleno de ilusiones y coraje para enfrentar la vida...venga como venga...¡Aja!.
Aparte de mi oficio preferido, a base de esfuerzos logré dos que tres Títulos, a nivel elemental de licenciatura, nada de postgrado, maestría, doctorado o cosa por el estilo, en esa época no estaban de moda, ni se requerían como obligatoriedad para nada...creo.
1.- El de arquitectura
2.- El de Ingeniería Civil y, como me di cuenta que soy, un redomado masoquista, admirador de Euclides y Descartes, me lancé a las matebrúticas y por lo consiguiente.
3.- El de Ciencias en Física y Matemáticas...parlé vous francé?... no importa, prosigo
Y luego... para amenizar la cuestión me lancé a Filosofía y Letras ...donde gracias a la maestra Molina, topé con pared... en las primeras de cambio, me expulsó de su grupo, por, dizque desaliñado y rebelde, contumaz a decir de ella, hazme el cabrón favor...y adiós letras.
4.- Uno que otro cursillo de oyente y mirón, en la Academia de san Carlos y punto.
Ahora el reclamo...presta atención.
Haz luchado y esforzado tanto para llegar donde estás, con los miembros de la inquisitorial "academia"...¡hombre"..Admirable, PERO.
Te decía...leído con detenimiento y entereza el contenido de tu blog...incomprensible a mi criterio, aunque lo justifico, nadie es perfecto en esta vida.
Todos tus escritos están plagados de faltas de ortografía, todo un horror...lo que es imperdonable al nivel de tu grado académico, dices que asumes tus horrores, lo que no resulta suficiente, ni resuelve el problema al estilo avestruz, en esos niveles de Doctorado, a mi parecer, deberían ser inadmisibles e imperdonables.
La justificación...venimos de aulas de escuelas primarias rurales, habiendo tenido Mentores en la medianía, en la mayoría de los casos, más no los culpo, por el contrario los admiro y reconozco sus esfuerzos para con los educandos...pero, lo que es, hoy día, la cosa está por los suelos, peor todavía, en la cañería pestilente del drenaje de aguas negras, por tal razón, recalo contra el "sistema educativo" nacional, en manos del sindicalismo parasitario, alcahuete, corrupto y perverso.
De tal manera que, el resultado lo tenemos a la vista y, no lo digo yo, el tema sale a relucir en todos los ámbitos de análisis y difusión, es de conocimiento general, quiero decir....hoy 8/12/10, la OCDE, publica que México, de entre sesenta y tantos países es el último...reprobado con una calificación de 3.5 en promedio en todas las áreas, vaya noticia, y el Secretario de "educación pública" dice que, "vamos bien"...sin comentarios.
Ahora...a resultas de tal desastre, corresponde a ti, nada más que a ti, el solventar tus deficiencias de origen, por cierto, las más elementales, ortografía elemental, básica, así que tú dirás...eres un joven brillante, ni duda cabe, se nota a leguas en tus expresiones, aunque con graves faltas de ortografía, se entienden y comprenden perfectamente, así que adelante, puedes remediar eso y más...lee y estudia, sobre todo Historia, cultiva tu brillante intelecto, púlelo en diversas y múltiples facetas , a la manera de un brillante en BRUTO, no te des por aludido de forma peyorativa, el comentario es en buena lid.
Ahora bien...sin más en lo particular, sincera y honestamente te deseo éxito, aunque seguro estoy que, con ello y sin ello, triunfarás, porque, eres inteligente y cuentas con la fuerza de la juventud... en mi caso, mal haya ¡dónde andará!.
ADIOS.

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