PLATICANDO CON EL ALAZAN

 

Era de madrugada, acababa de llover…

No estoy seguro si fue la lluvia la que me despertó o fue el gallo con sus cantos y aletazos…

Total, creo que ya es hora, me levanto procurando no hacer ruido para no despertar a los demás, aunque seguramente que, el abuelo ya está despierto…

Los perros aparentemente duermen, pero... tan pronto salgo al patio, salen tras de mí, el “Chester” y el “Canelo”…

¡Hola “Chester”!... ¿no que estaban dormidos?, por supuesto mueve la cola… se da una estirada y por último se sacude, mientras el “Canelo” se rasca a  lo desesperado, tratando de quitarse las pulgas de encima.

El ambiente húmedo y frío de la madrugada, con olor a tierra mojada, le da un aroma muy especial, aspiro profundamente para despejarme por completo. Allá en el horizonte,  la luna está por ocultarse, lo que queda de ella, un pedacito como rebanada de melón, algunas nubecillas rezagadas de la lluvia pasada casi la ocultan; El cielo lleno de estrellas, tupidito, tupidito, que hasta dan ganas de estirar las manos y agarrar algunas.

El “Camino de Santiago” –así lo llama el abuelo-, se ve clarito, como si fuera una polvareda de cenizas, atravesando el cielo de lado a lado… - dice el abuelo-, que por ahí pasó Santiago, montado en su caballo blanco, cuando en una ocasión fue… sepa Dios a dónde… que fue el caballo en su carrera el que hizo la polvareda…

¡Cuentero que es el abuelo!

Todavía no asoma el lucero de la mañana; a la distancia se oyen con claridad el canto de los gallos y el ladrido de perros, serán como las cuatro más o menos, camino hacia la troje, enfrente hay un árbol de zapote que le sirve de dormitorio al gallo y a las gallinas.

El gallo vuelve a cantar... dando unos aletazos tan violentos, que mueve toda la rama, provocando una pequeña lluvia, despertando de paso a las gallinas, algunas cacaraquean brevemente y enseguida se quedan quietas.

¡Gallo escadaloso!.... si no fuera porque el abuelo lo quiere mucho, hace tiempo que la abuela ya lo hubiera echado a la olla; es un gallo ya viejo, grandotote y pesado, de espolones gordos y chatos, cada vez que baja del árbol, suena como si aventaran un costal de maíz, así de gordo y pesado está, pero el abuelo lo quiere mucho, es su consentido, dice que es su despertador.

A la vuelta... se oye claramente el rechinido de una carreta que avanza lentamente…

El “Chester” y el “Canelo” empezaron a ladrar  --¡callados! ¿quieren despertar a los vecinos?.. Es Don Julio, seguro que es él… el viejo es el único del pueblo, que no engrasa los ejes de su carreta… ¡por eso rechinan tanto!.

Cada vez que alguien le dice; Don Julio engrase esa carreta, no sea ingrato…

El viejo siempre contesta ¿pa’ qué? Si con ella me arrullo.

Así que,.. ahí va Don Julio con su escandalera, despacio, despacito con su yunta, casi tan vieja  como él, los bueyes adormilados todavía, caminan a paso cansino, francamente de lado, recargándose uno en el otro, lo curioso es que, ni se detienen, ni salen del camino, ni lo pierden …. ¡Lo que es la costumbre!

A un lado de la troje está la cocina de la abuela, un fogón con harta leña y un montón de platos y ollas de barro, no sé para qué quiere tantos trastos.

Prendo el fogón y pongo la olla del café, que la abuela, sin falta, prepara desde la noche anterior, siempre lo hace, dice que, porque el abuelo es muy molón, en eso si tiene razón… que rápido, que apúrate, que ya amanece… Así que, lo primero que hace la abuela al levantarse, es, calentarle el café al viejo, se lo da casi hirviendo... pa’ que se entretenga, dice ella.

Mientras calienta el café, voy por el Alazán, ¡quihubo! Alazán, le digo ¿Ya estás despierto?.. Me da por respuesta un resoplido y una sacudida de cabeza y cola, lo llevo a la troje y mientras lo ensillo le platico. Alazán, acaba de pasar Don Julio, tenemos que apurarnos, porque si no, capaz que el viejo nos gana… ¿Oíste?... El Alazán resopla de nuevo, da un coletazo y una patada en el suelo.

Voy por mi sombrero, el machete, el morral y la reata, ¿qué más?, me digo, creo que nada más....

El café empieza a hervir, retiro rápidamente la olla antes de que se tire, no hay nada mejor que un café caliente a estas horas, le digo al Alazán, abre los ojos, me mira como diciendo, “yo de eso ni tomo”.

Terminando el café, retiro la leña del fogón, porque si no, la abuela me tunde a palos… no precisamente, pero al menos hace como que me pega… ¡cómo me quiere la abuela!... el abuelo dice que soy su consentido…

Alazán como adivinando mis pensamientos, mueve la cabeza de arriba hacia abajo y resopla…

¡Que caballo tan listo!

¡Vámonos Alazán!... Lo monto de un solo golpe, gira lentamente,  cuidando de no pisar a los perros, que tienen la costumbre de echarse precisamente detrás de él, pero esta vez ya se habían adelantado.

Allá adelante, se oyen ladridos de  otros perros, como queriendo pelear… Son los perros de los vecinos que les ladran al “Chester” y al “Canelo”…saco la resortera… no te preocupes Alazán, antes que se acerquen ya les habré dado uno que otro piedrazo, ya lo verás.

Alazán mueve la cabeza hacia arriba y relincha…

¿Oyes Alazán?... la carreta de Don Julio, va adelantito, ya merito lo alcanzamos.

Antes de llegar al río le dimos alcance a Don Julio, luego, de inmediato, el Alazán se desvío para rebasarlo…

¡Hey, Don Julio!...

El viejo ni contestó… ¿Cómo la ves Alazán?... el viejo cabresto va dormido, si no fuera por los rechinidos de la carreta, alcanzaríamos a oír sus ronquidotes…

Alazán lanzó un resoplido y aligeró el paso, así que dejamos a Don Julio atrás.

Llegamos al río, Alazán estira el cuello y bebe, los perros mientras tanto, se entretienen ladrándole a una vaca, terminando de beber, Alazán sacude la cabeza avisándome y avanza.

Tomamos el camino real directo al palmar, en el transcurso, dimos alcance y rebasamos a varias carretas; los saludos y gritos de costumbre.

Casi llegando al palmar, Alazán lanza un relinchote…

¿Alguna Yegua? Le pregunto…

Mueve la cabeza de un lado a otro…

¿Enton’s Alazán?...

Resoplido fuerte…

¡Ah! ya sé… esos son puros cuentos Alazán... ¿qué te crees?.

Cuentan los campesinos que, por estas horas de la madrugada, se ve por estos lugares, algo así como una bola de fuego del tamaño de una vaca, pasa a baja altura, un poquito más arriba de los postes de las alambradas, por toda la orilla del palmar, casi rozando las  palmeras, que hasta las ilumina, viaja de sur a norte en silencio, sin hacer ningún ruido… dicen…

Lo curioso es que, siendo una bola de fuego no queme ni el palmar, ni los potreros…

¿Tú crees Alazán?...

Mueve la cabeza de un lado a otro…

¡Claro! esos son puros cuentos que inventan para asustarse a ellos mismos…

Otro relinchido…

¡Ah! Ahora caigo… no te gusta atravesar el palmar y menos cuando ha llovido ¡eso ya es otra cosa! ...el barro negro se te pega en los cascos y eso te molesta, ¿no es así?

Mueve la cabeza de arriba abajo y resopla…

Ni modo Alazán, tenemos que atravesarla, no hay de otro…

Otro resoplido…

Mientras tanto el “Chester” y el “Canelo” corretean de un lado para otro, husmeando aquí y allá, en las orillas del camino, a veces atrás, otras adelante, de cuando en cuando se detienen a esperarnos.

Saliendo del palmar, entramos a un bosquecillo de puro huizache, luego, luego, se percibe el aroma dulzón del huizachal en floración, aquí si que hay hartos animalitos, conejos, liebres y hasta venados se ven por estos lugares… Alazán relincha de nuevo.

El “Chester” y el “Canelo”, se lanzan a la carrera, se detienen, olfatean el pasto por ambos lados del camino, de repente encuentran el rastro, entran al bosquecillo siempre a media carrera…  aparecen allá adelante y se lanzan a una carrera por demás alocada, alcanzan a la “presa”, se oye una revolquiza y luego unos aullidos desesperados y de inmediato, llega hasta nosotros, el olor penetrable inconfundible del zorrillo… Alazán lanza otro relincho largo, lo más parecido a una risotada, allá adelante… a la orilla del camino, el “Chester” y el “Canelo” se revuelcan en el pastizal como locos, tratando de quitarse el orín de Don zorrillo, Alazán lanza otro relincho de “risa” y un fuerte resoplido como diciendo ¡fúchila!. A la vez que arranca un trote ligero, casi a la carrera para alejarse lo  más rápido posible del lugar… Apenas recuperó el paso… le digo… de la que nos salvamos Alazán…...   Sé que la carne de zorrillo es buena para curar dolencias… pero asadita… ¡claro!... por lo visto el zorrillo vivo no es recomendable…

Alazán asienta moviendo la cabeza…

La pestilencia del zorrillo inundó todo el bosquecillo y hasta que no salgamos de aquí, seguiremos oliendo a zorrillo, así que aligera el paso, el “Chester”  y el “Canelo” se quedaron allá atrás, de seguro que siguen revolcándose, ya nos alcanzarán.

Al poco de andar, llegamos al arroyo escondido…Sanjón bishoolo, lo llaman.

Oye Alazán… ¿Sabes porqué le llamo arroyo escondido?

Mueve la cabeza de un lado a otro.

Le llamo así porque, en algunos tramos se pierde, nadie sabe por donde corre…

Por estos rumbos, este es uno de los pocos lugares en donde se le puede ver, aflora después, allá por los jarales del sur, del otro lado de la vía del ferrocatren, casi llegando al estero, ahí se extiende en pozas y charcas bajo los árboles.

Por cierto que... en esas pozas hay mucho pescado, puras mojarras rayadas, lo malo es que, entre los jarales abundan las víboras de cascabel…

Alazán, que en ese momento bajaba la cabeza para beber, resopló en un ¡brrr rrr!...

Y con la misma se sacude violentamente y avanza atravesando el arroyo…

¡Orale! Alazán… ¡avisa!... por poco y me tiras… ¿miedo?... relincho franco.

Adelantito se oyen los ladridos de los perros del Zabás…

A la orilla del camino un tejavancito… una linterna prendida colgada al frente… el hombre ya está de pie.

¡Hey Zabás!… ¡buenas!

¡Matus!… ¡perros, cállense!

¿A la ordeña?

¡Si Zabás!...a la ordeña

¡Andale! ¡que te vaya bien!…

¡Nos vemos al regreso!...

Para entonces... en el horizonte se divisa el lucero de la mañana, grandote y brillante como siempre.

¡Que bonito! y ¡que grandote!... ¿Verdad alazán?.

¿Te fijas que no avanza ?...

Ahí aparece siempre, antes del amanecer, y ahí permanece, saliendo el sol desaparece.

A propósito… cuenta el abuelo que, más allá del cerro grande hay una laguna encantada… la Dolores, no conozco el lugar, algún día iremos a conocer.

¡Presta atención!... así me lo contó y así te lo cuento…y no repito, ¿eh?.

En una madrugada de una noche obscura sin luna, tan obscura, que pones tu mano enfrente de ti y no alcanzas a ver nada… pero, alzando la vista al cielo con la mano enfrente la logras ver… por tantas estrellas que brillan allá arriba… curioso, ¿no?

En una madrugada de ésas…, un cazador que andaba cerca de la laguna, creyó oír un canto de mujer, picado por la curiosidad se acerca a la orilla…, buscando a la dueña de tan dulce voz…, estando ahí, vio en la laguna, reflejadas como en un espejo, a todas las estrellas del cielo, y entre ellas, moviéndose al ritmo del canto, una gran cantidad de bultitos --- ¡patos! pensó--- ¡ahora es cuando!...así que, se fue acercando hasta meterse al agua, al momento desapareció, el encanto lo había atrapado, lo puso allá arriba, en forma de lucero, grande y brillante, para que aluzara un poco más la laguna en las madrugadas…

El lucero cautivo… dice el abuelo… ya como lucero brillante, aluzando la laguna, el cazador se fija en los patos, ¡no son patos!, se dijo asombrado ¡flores! ¡son flores!

Ramilletes de flores de todos tipos: Gardenias y Azucenas blancas como la leche, Tulipanes, lirios… Rosas de todos los colores… flotan sobre las aguas de la laguna, mecidas por el viento, flores de encantamiento, que cantan alegres para recibir el nuevo día.

Esta es la historia del lucero cautivo ---Dice el abuelo---. Y solamente, cuando el ánima del cazador logre zafarse del encantamiento… solo entonces, el lucero podrá viajar por el cielo…, de lado a lado, de oriente a poniente… junto a las demás estrellas.

¿Cómo la ves Alazán?... está fácil ¿no?; Solo viéndolo se puede creer…

¡Cuentero que es el abuelo!

Al rato de andar a buen paso, llegamos al cerro grande, es la parte más alta del camino al rancho; En este punto nos dieron alcance el “Chester” y el “Canelo”, Alazán aligera el paso, no cabe duda que el interés tiene patas, quiere llegar lo más pronto posible, sabe que en los llanos del otro lado del cerro, pasta una manada de yeguas cerreras… ¿verdad Alazán?... pero ni te hagas ilusiones, la otra vez que te dejé libre, me costó mucho trabajo atraparte, lo  más que puedo hacer es ponerte el maniador, así no podrás correr.

Alazán… mueve la cabeza de un lado a otro para mostrar su desacuerdo… Ni modo Alazán.

La luz del alba se asoma en el horizonte, amanece…, quedan pocas estrellas en el cielo…,entre ellas, el lucero de la mañana… ¡oye Alazán!

¿Crees que logre escaparse algún día?,.. mueve la cabeza de un lado a otro.

Lo mismo creo yo, como quien dice… lo caído… caído…

Resoplido…

Hemos llegado…, el aroma del ambiente es inconfundible, olor a majada de res, pastizales…, nanches y guayabas silvestres…

El “Chester” y el “Canelo” se adelantaron, seguramente correteando a los animales, ahí está el corral, se oyen los mugidos de la vacada y de los becerros que entran en actividad llamándose entre sí…

El olor a majada de res es fuerte y penetrante, Alazán se dirige derecho a la choza de palma…

La cabaña del abuelo, en donde guarda  todas las chácharas del rancho y un montón de cosas más.

Para en seco…, sacude la cabeza y resopla.

Me apeo…, bajo las cosas que llevo, le quito la silla de montar, el freno y, poniéndole el maniador le doy unas palmaditas y lo suelto… no sin antes decirle…

--- ¡no te alejes mucho! ---

Alazán da unos cuantos brincos…, levanta la cabeza y lanza un relincho de reclamo…

Justo en el momento en que el sol asoma por el horizonte.

 

 

Ranchu Guviñha

Invierno del 98

Tomás Matus

Chaáka Rílu

 

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Comentario de LIc. Obed Sànchez Sànchez el enero 28, 2011 a las 10:31am
gracias tomas por tus añoranzas, me hiciste recordar a mis abuelos cuando me hablaban del campo y lo hermoso que es, nunca pense dedicarme al campo junto con mi padre tenemos un rancho anteriormente ibamos de madrugada para precisar a las cuatro y media de la mañana en vez de carreta o caballo hicismo el cambio de modalidad en una camioneta pero por la inseguridad q vivimos ahora cambiamos de horario, como tu lo mencionas que bonito es el campo hasta la estrellas se ven diferentes por la oscuridad que existe distinto a la de una ciudad. de todos los que mencionas me lo comentan mis caporales que he tenido viejos y jovenes a veces digo por que no fui el hijo de mis abuelos, por que no naci en otra epoca diferentes a lo que vivimos o por lo menos por que no fui el hijo de un campesino que me enseñara amar al campo y todo lo que le rodea nuevamente gracias tomas por recordarme a mis viejos
Comentario de Tomás Matus Orozco el enero 28, 2011 a las 12:21pm

Hola mi estimado Obed...así son las cosas que, la añorancia suspira y anhela, tiempo y circunstancias que ya no volverán...Cosas, solamente cosas que uno añora, vientos huracanados por el comentario.

Saludos fraternales.

Comentario de Noemí Carrizo el enero 30, 2011 a las 4:47am

Me pongo de pie para aplaudirte! tu historia esta excelentemente narrada, tiene una calidez especial que lleva al lector a no dejar parte sin comprender.  Es verdad que uno puede tener un dialogo con un alazan, yo a veces las tengo con mis perros, quizàs sea por que son quien màs me comprenden. 

Me lleno con tus añoranzas compartidas por que son un canto al alma!

Comentario de Tomás Matus Orozco el enero 30, 2011 a las 8:17am
Hola mi estimada Noemí!...Me da mucho gusto saber de tí nuevamente...supuse que, se había descompuesto tu PC...o algo por el estilo, pero en fin, me da gusto saludarte.

Así que, "Platicando" con el Alazan, ¿Eh?...¡vaya, vaya! con el Alazán, ciertamente, fue un buen amigo, fiel...retozón y noble, al igual que el "Chester" y el "Canelo" Buenos perritos ,sinduda alguna...Verás, uno cuando niño y tambien en la adultez, porqué no, aun cuando uno se encuentre rodeado de otros seres humanos, requiere, por alguna razón natural, el retraerse en sí  mismo, interiorizarse en sus sentimientos, para crear sus historias y fantasmitas, con los cuales conversar a sus anchas, en la intimidad con uno mismo, excluyendo del todo, a los curiosos y a los chismosos,  sin reserva alguna del qué dirán o qué se yo... así son las cosas y si se tiene en el entorno a una mascota o un animal doméstico, pues las cosas se facilitan aun más...recuerdo que mi abuelita QED, en ocasiones me cachaba "hablando solo", me decía, ¿ahora tú?...con quien hablas?, a lo que le contestaba, sabiendo que era devota cristiana..."con los angelitos abuelita,con los angelitos", con lo que sanjaba el asuntacho.

Ahora, en cuanto se refiere el narrar las "vivencias", solo es cuestión de narrarlas tal cual , se hayan vivido, con dulzura y calidez, como bien lo expresas, ahora que, si se trata de narrar pesadillas, la cosa se complica un tanto cuanto, pero, de igual manera se pueden transmitir los miedos y los horrores soñados...¡digo yo! ¿no crees?.

Vientos huracanados....ahora, sabiendo de tu sensibilidad receptiva, nuevamente, te invito a leeer, Fouché...un diálogo en el infierno con Juan Pueblo" y, "Mi abuelita...un sueño", ambas narraciones provienen de eso, de un sueño con mis fantasmitas...ja,ja,ja,ja. Aseguro, te vas a entretener y enternecer.

Por último..Agradezco en toda su valía tu comentario, gracias , muchas gracias, y con una caravana de agradecimiento, te digo, hasta luego.

Comentario de carlos lopez rito el enero 31, 2011 a las 2:43pm

QUE BONITO  LO NARRAS MI BUEN MATUS  RECORDE  UN POCO  DE MI INFANCIA CUANDO  A COMPAÑABA AMI PADRE  Y MI ABUELO EN LA MADRUGADA AL CAMPO EL AROMA DE TIERRA MOJADA Y GANADO.

FELICIDADES MI BUEN TOMAS Y SIGUE ESCRIBIENDO  MAS HISTORIAS

(SALUDOS)

Comentario de Tomás Matus Orozco el enero 31, 2011 a las 4:10pm

Hola mi buen Carlos...Qué bueno que te haya gustado la narración de la "plática" con el Alazán, una añoranza de tiempos lejanos, de cuando era un mozuelo...igualmente he puesto en el blog otras narraciones, como:

*.- Mi abuelita ...un sueño

*.- Un cuento en sinfonía menor 

*.- Fouché...Un diálogo en el infierno con juan Pueblo, Parte 1 y parte 2, que a pesar del título,nada que ver con lo satánico, por el contrario, un naración en prosa llana...

Así que, te invito a que les des una leídita...aseguro, son interesantes y entretenidas

Saludos fraternales mi hermano.

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