Primer viernes en Xadani

 

Me tardé en redactar estas líneas acerca del Primer viernes de cuaresma celebrado en este mi pueblo adoptivo. Un aletargamiento venido de un par de pastillas que diariamente tomo me ha vuelto un haragán en esto de la escritura, vale decir que en todo lo que va del año no he escrito ninguna cuartilla, vamos, ni media cuartilla o para decirlo más rápidamente: ni una o por lo redondo.

De modo que me ha rondado por la cabeza este asunto del Primer viernes, cómo entrarle, cuáles debían ser mis primeras palabras para atrapar a algún ingenuo y presunto lector. Cuando ya parecía que se esbozaba el primer trozo, trazo, literario, de nuevo me asaltaba la pereza o la búsqueda de algún pretexto: que si voy caminando y la casa todavía está a unas cuadras y no aparece ningún mototaxi; que si estoy acostado y la maquinita portátil está hasta la otra pieza, en fin.

Hoy, pasado ya el Tercer viernes, me siento por fin a escribir.

Desde lo alto del cerro xadaneño se divisa el hormiguerío que camina abajo. Por taxi, camionetas de alquiler o el camión transurbano llega la gente. Unas personas se dirigen de inmediato a la casa de algún conocido, donde se les recibe con sonrisas y, por supuesto, con la infaltable friolenta de rigor. Esa botella que guarda dentro de sí el ambarino líquido con que suelen refrescarse no pocos paisanos y paisanas. Otras llegan al centro, acuden a persignarse frente a la Santa Cruz y salen a comprar rojas granadas, deliciosas piezas de maguey horneado, cajetas de membrillo, cocadas. Unas más, luego de ir a la iglesia se dirigen a los locales que las cerveceras han instalado para tomarse unas cuantas.

Este año, el suegro Sebastián sacrificó un borrego, como es su amable costumbre en esta fecha, domingo posterior al Primer viernes, por más señas. Aunque no esperó a las visitas en su casa, prefirió irse a casa de su hija Lourdes, con todo y barbacoa. Una vez apoltronado en un pavo, como le llaman a un singular sillón hecho con cuerdas de plástico y con un respaldo de forma semejante a la cola de este animal, se destaparon las primeras de la jornada y comenzó el comedero de gente, a practicar ese singular deporte de la lengua larga y la boca floja.

A un lado, apenas a cien metros la mayordoma, Na Mou, celebra su fiesta, entre tanto una hermosa mujer ofrece cartones de cerveza a quienes se dirigen a tal pachanga. Y viene la segunda tanda de cerbatanas.

A media plática aparecen un par de mujeres solicitando ayuda para costear los gastos médicos de una su abuela. Este escribiente, solidario como es, no tarda en buscar en los bolsillas algunas monedas para cooperar con la causa, sin embargo, pasan tal vez dos horas y se ve a las damas caminar, una de ellas del brazo de un varón de mediana edad, quien porta un sombre de fieltro color café.

Mono, uno de los participantes del convivio familiar, con una mirada burlona voltea para decirle a este escribiente que las mujeres en cuestión son en realidad dos amigas de la vida galante, pero que trabajan de manera soterrada. La risa de los demás contertulios no se deja esperar.

Pasa la botana que felizmente acompaña a las cervezas (para mí al tiempo, dicen en coro José y Mono, quienes trabajan como conductores de taxi). La jaiba suelta su aroma femenino mientras es degustada por todos, otro tanto hacen los camarones enchipotlados, la ensalada de abulón, las tortitas de macabil y toda esa delicia que las esposas han preparado para la ocasión.

La fiesta de Xadani lleva ya casi una semana, pues comenzó desde el lunes pasado con la vela de las expendedoras de cervezas Corona, para luego seguir con el baile del capitán, de la capitana, de la reina y toda una serie de celebraciones que dan como resultado diez días de festejo, de alcohol corriendo como si viniera de un río generoso, de gritos de alegría, de las muchachas y muchachos que han llegado de diversos lugares para sumarse a la fiesta de su pueblo.

La cuñada Carmen fletó un autobús en Guadalajara para traer a cuarenta personas, alguien más hizo lo propio en el mismo lugar y otro se apuntó para hacer lo consiguiente en Monterrey. Diez días estarán en casa, diez días harán su vida como si no hubiera pasado nada, como si nunca se hubieran ido a trabajar a tierra extraña, como si la necesidad, la falta de empleo en este Istmo de dios no les hubiera dado un empellón para ir a buscar ingresos a otros lugares.

Ellos, para ingresar en las listas de los trabajadores de la construcción y ahorrar un poco o depositar para la familia, para exponerse a los riesgos del trabajo, como le ocurrió a un paisano que perdió un brazo, la compañía le pagó la indemnización correspondiente y lo volvió a contratar aunque ahora ya como velador. Como le ocurrió a un grupo de seis que viajaban a bordo de una camioneta, volcó el vehículo, se lastimaron tres y uno, el conductor, falleció mientras lo trasladaban al hospital. Como le ocurrió…

Ellas, se van a trabajar para juntar su dinerito, comprar sus joyas o tener listos los recursos para que la mamá mande a fabricar el ropero, el tocador, que habrán de entregarse cuando el casorio llegue.

El casorio, sí, claro. De eso era lo último que conversaba la tropilla en casa de Lourdes, que si ya iban diez raptos de muchachas y que la cifra aumentaría, sin duda. Como finalmente ocurrió.

Para el miércoles de la segunda semana cuaresmeña, cuando fue el último día de la fiesta, los autobuses regresaron para llevarse a quienes vinieron a la fiesta. En casa de los suegros, poco a poco llegaban las jóvenes, acompañadas por el novio o los parientes, la mamá, sobre todo, para despedirse, para decirles “vuelvan pronto”, aunque ya se sabe que retornarán para el próximo año. A un lado, el autobús contratado por Carmen rugía ya en su desesperación por la partida.

De la borrachera en casa de Lourdes es poco ya lo que el escribiente recuerda. Al parecer llegó casi por la noche una prima política, acompañada por una mujer alegre, con quien el de la voz, dicen, se puso a cantar muy sentidas melodías.

Dos días después, con la cruda todavía taladrándole la cabeza alcanzó a escuchar que las raptadas llegaron a más de veinte, los informantes no supieron precisar el dato, pero de que tronaron los cohetes para anunciar los raptos, tronaron, sí señor.

 

Santa María Xadani, Oaxaca.

  

 

 

 

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Comentario de Jose Luis Vasquez de la Cruz el marzo 18, 2012 a las 3:38pm

Cosas tan extraordinarias  se viven en nuestro pueblo,  en la fiesta del cerro, cuando suben la cruz en Tehuantepec, donde la mayordomía ofrece paliacates y sombreros , como diminutos puntos se ven subiendo en larga fila al cerro, el año pasado, estuve en la terminal de las camionetas que van a Oaxaca, lleve a una  de mis hermanas al centro medico que se encuentra pegada a esta terminal, y con asombro escuchamos casi sin querer una platica, resulto ser que había ocurrido un rapto, una de las totoperas, fue la portavoz oficial de la misma, que si ella tenia 15 años, la mama no aceptaba que huyera con el novio, tomaron una camioneta para Oaxaca, se reporto el rapto y todas las unidades, estaban en su búsqueda, una de ellas dijo que habían bajado en Camarón, y de allí se fueron, la madre desesperada, la totopera ahora la consolaba, resulto ser que no era la primera vez que huían estos tortolitos, que ella ya necesita hombre, que aceptara a su yerno, y cada vez que  alguien se interesaba en la platica, volvía dar los pormenores de los acontecimientos, hasta que al fin la madre subió una de estas camionetas y se fue a buscar a su hija  perdida.

Metida en la platica se olvido de la venta de los totopos, yo mi hermana no parábamos de reírnos, le compramos un par de bolsas de totopos de dulce y nos fuimos a nuestras casas.

Comentario de Jose Luis Vasquez de la Cruz el marzo 18, 2012 a las 3:45pm

también te agradezco estas líneas, por que además produce un efecto seductor que me hizo recordar la anécdota arriba descritita, !! gracias!!

Comentario de Oscar Bartolo Ruiz el marzo 18, 2012 a las 4:58pm

Magariño, que bueno que escribes y cuentas las historias de tu xadani adoptivo, pues de donde eres? olvidate de las pastillas y escribe mas, a ver si escribiendo puedes olvidarte de tu enfermedad. Es lo cotidiano en nuestro entorno, aun cundo las lenguas largas y las faldas cortas, existen en la cotidianidad de todos los pueblos. Es lo mas exquisito para pasar el rato, quien se robo  a quien, ya vez la totopera hasta de los totopos se olvido.

felicidades, que este bien.

Comentario de maciel jimenez antonio el marzo 18, 2012 a las 5:19pm

Amigo jorge,gracias por describir parte de las celebraciones del primer viernes de cuaresma que se celebran cada en tan maravilloso pueblo donde yo naci,es bonito recordar los pasajes que vive uno durante la fiesta,lo felicito por tal detalle,gracias nuevamente y saludos de parte un xadanenio ausente de su tierra natal.

Comentario de Guadalupe Guerra Flores el marzo 18, 2012 a las 7:08pm

Muchas gracias,saludos..!!

Comentario de CÉSAR RITO SALINAS el marzo 18, 2012 a las 8:44pm

Jorge escribe que el alma es bullanguera y la vida corta. Saludos hermano, nos vemos la próxima semana en la feria del Libro de Juchitán.

Comentario de Eduardo Jiménez López el marzo 18, 2012 a las 10:33pm

J Magareño, deduzco que eres hierno de ta Tián y na Nury; Saldos. Pero aclara para otras gentes que el rapto de muchachas a que te refieres, es una costumbre....más que un crimen.

 

Maciel, soy Paco Jiménez,

de dónde escribes, a poco siguien en Estados Unidos?

Saludos, que estés bien.

Comentario de Jose Guillermo Mathus Morales el marzo 19, 2012 a las 9:07am

Jorge, gracias por compartir pasajes de vida que visten las conductas de nuestra gente. A veces la "sacada de mujer", como decian en mi pueblo, estaba ligada a la falta de recursos para una fiesta grande, recuerdo que cuando joven participe en un robo anunciado de una pariente, porque me mandaron a comprar los cuetes que se iban a usar para anunciar,desde casa de una Tia, a donde se llevaron a la futura novia, que esta habia sido robada. Claro, previa visitada a la orilla del rio, que siempre fungia como hotel de paso. Un abrazo.

Comentario de BLANCA ESTELA BAZAN RAMIREZ el marzo 19, 2012 a las 11:01am

Que bonita vivencia, me encatantaria haber sido raptada....esas costumbres tan únicas

Comentario de maciel jimenez antonio el marzo 19, 2012 a las 5:15pm

Paco efectivamente estoty todavia por este lado,vivo en 

carolina del Norte;pero ahorita ando trabajando en el Estado de New Jersey,gracias por los saludos mi hermano,igualmente que esten bien por alla;Saludos a todos los paisanos.

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